miércoles, 10 de agosto de 2011
Capítulo 2: Cuatro cervezas y un café.
“Conocer gente nueva no es tan fácil como muchas veces nos gustaría…”
Harry entra por el retrato de la Dama Gorda a la sala común, donde encuentra a Ron y a Hermione jugando una partida de ajedrez mágico. Estaban ambos tan afanados en su competición que ni siquiera se percataron de que el moreno había llegado hasta que no le tuvieron a menos de dos metros.
-Por fin Harry, ¿dónde estabas? -se quejó Hermione al verle acercarse.
-Conociendo a alguien -respondió sin más pero al ver la mirada extrañada de ambos, decidió explicarse. -Estaba volando en el campo de quidditch, por el entrenamiento de esta tarde -comenzó, a lo que Ron asiente con la cabeza. -Cuando veo que entra una chica al campo.
- Sería Ginny -dedujo Hermione.
-Eso pensé yo, pero no.
-Entonces, ¿quién era?
-Ginger, también es de Gryffindor.
-¿De Gryffindor? -preguntaron Ron y Hermione al unísono.
-Sí, yo me llevé la misma sorpresa.
-¿Y qué pasó después? -preguntó Ron.
-Estábamos hablando cuando de repente suena una explosión, desciende al terreno de juego y se va corriendo para ver qué sucedía.
-Sí, es cierto la explosión se oyó desde aquí. ¿Y tú qué hiciste?
-Ir detrás de ella, estaba preocupado.
-¿Adónde fuisteis?
-Al laboratorio de pociones, y allí nos encontramos con su hermana.
-¿La que causó la explosión? -preguntó Hermione, sorprendida.
-Sí.
-¿Y luego?
-¿Qué es esto un interrogatorio? Tuvieron una “interesante” charla de hermanas -contesta Harry.
- Por eso te has retrasado, ¿no?
- Sí.
- ¿Y cómo son? -volvió a cuestionar Hermione.
- Luego lo sabréis -dice Harry.
- ¿Por?
- Porque las he invitado a la excursión de Hogsmeade, ¿no os importa?
- No, que vengan y así las conocemos -respondió Hermione. -¿Pero se puede saber como se llaman?
-Sí, son Ginger y Marilyn Sheridan.
-¡¿Las Sheridan?! -exclamó Ron con tono alarmado.
-¿Las conoces?
-No… pero he oído que una de ellas está loca de remate.
-¿Y quien te ha dicho eso?
-Mis hermanos.
-¡Ja! Como si tus hermanos fueran una fuente fiable. -se rió la castaña.
-¿Recuerdas que una ha causado una explosión? -repuso él.
-Bueno… en eso tienes razón.
-Puede que tengas algo de razón. Pero hay que darle a la gente una oportunidad ¿no?
En la biblioteca, Ginger estaba terminando sus tareas. Tenía problemas para los estudios, sobre todo con los trabajos, por eso tenía que esforzarse más para poder conseguir unos resultados satisfactorios. Al terminar lo recoge todo mecánicamente, cerciorándose de que no se deja nada y se va a buscar a su hermana para decirle la hora y el lugar en el que han quedado con Harry y sus amigos, ya que ella se ha ido sin saberlo. Todo parecía rutinario, en el fondo se alegraba de haber coincidido con alguien que no fuese su hermana, cambiar de aires la vendría bien.
- Esta chica no tiene solución -se decía a sí misma mientras caminaba por los pasillos del castillo.
Estaba segura de que encontraría a su hermana debajo del árbol que había junto al lago, posiblemente intentando encontrar algo nuevo entre la hojarasca. Y no se equivocaba: al llegar, la vio subida a la rama más baja intentando ver algo entre las hojas.
-Marilyn -llamó a la chica, que estaba bastante entretenida como para oírla. Ginger estaba parada justo enfrente de ella, esperando pacientemente, pero al ver que no la hacía ni caso, decidió elevar un poco el tono de voz. -¡Marilyn! -insistió casi gritando.
La aludida gira la cabeza en la dirección de la voz y se encuentra a su hermana delante de ella, con sus deberes en los brazos. Ella en cambio era algo ociosa, hacía sus tareas a última hora debería de aprender algo de disciplina, y lo intentaba pero a los dos minutos se aburría y continuaba con sus cosas.
-Hola Gin, ¿ya has terminado todo lo que tenías que hacer? -le pregunta Marilyn.
-Sí, ya lo he hecho todo, ¿y tú?, porque te veo bastante despreocupada.
-Yo lo acabé todo hace un siglo, hermanita.
-Menuda mentirosa, como si no te conociese. Vine a buscarte, Marilyn.
-¿Para qué? –pregunta ella, volviendo a mirar entre las hojas.
-Para decirte la hora y el lugar donde hemos quedado con Harry y sus amigos.
Marilyn se queda mirando fijamente a su hermana.
-¡Ah, sí! La excursión de esta tarde. ¿Y has venido expresamente para decírmelo? Pero qué buena eres, hermanita. -siguió con una sonrisa.
-Sí, muy buena. Es a las cinco en punto en la Taberna de las Tres Escobas.
-Muy bien. -Marilyn se quedó pensativa mirando fijamente a su hermana.
-Por cierto, Gin...
-Dime.
-Ese chico, Harry... es realmente muy guapo, ¿verdad?
-Marilyn, no empieces otra vez.
-Vale, no insisto más.
Ginger mira su reloj y ve con sorpresa que ya es la hora del almuerzo.
-Vaya, ya es la hora de comer, ¿vamos al Gran Comedor, Marilyn?
-¿Qué te parece si mejor nos vamos a las cocinas? Me apetece mejor comer con tranquilidad, sin tanto escándalo, ¿no crees?
-Tú al revés de todo el mundo, ¿verdad?
-Claro, ya me conoces.
-Vale, de acuerdo.
Así que las dos emprenden el camino hacia las cocinas. Marilyn siempre lograba arrastrar a su hermana, con su actitud separatista era normal que nadie la conociese. A Ginger le gustaría tener muchos amigos pero como era tan sobre protectora con su hermana menor no se relacionada con nadie con el que lo hiciese ella. Grupo que por cierto era tremendamente escaso. Si era verdad que Marilyn tenía una amiga con la que pasaba largas horas mientras ella estudiaba o por las noches, ella no había encontrado a nadie así con el que tener esas confianzas.
La compañera de la menor de las hermanas era una chica de cabellos rubios, casi albinos, de aspecto aniñado y vocecilla prácticamente inaudible. Eran muy opuestas pero desde que las hicieron compartir habitación habían congeniado bien ya que ambas eran lo que suele conoces como “raras”.
Por eso a veces envidiaba a su hermana. Pero ahora el destino le daba otra oportunidad para conocer gente nueva. ¡Y no cualquier gente! ¡El mismísimo Harry Potter! Estaba algo nerviosa, tanto que la tarde se le pasó volando, en seguida llegó la hora en la que tendrían que salir.
Marilyn abrió la puerta de Las Tres Escobas, ella fue la primera en entrar a la taberna seguida por su hermana que hasta para eso parecía menos decidida. Las chicas escanearon el lugar con sus ojos amarillentos hasta que encontraron a el moreno sentado en una mesa entre una chica castaña y un chico pelirrojo. El chico de los ojos verdes las hizo una señal con la mano a modo de bienvenida tras la cual ellas se acercaron.
-Hola de nuevo. -saludó la hermana de pelo marrón.
-Hola, esperad que os presente. Estos son mis amigos Ron y Hermione, y ellas son Ginger y Marilyn Sheridan. -explicó él.
-Encantada. -contestó Hermione educadamente.
-Sí, un placer. -siguió el otro chico.
-Igualmente. -habló Ginger en nombre de las dos.
-Oye, Ron. -empezó Marilyn mientras se sentaba en la mesa enfrente del aludido. -¿Tu eres el hermano de Fred y George?
-Sí. ¿Cómo lo has sabido?
-Pues tampoco era muy complicado, los pelirrojos no sois muy comunes. -dijo ella con una intrigante y amable sonrisa -Bueno, si les ves les dices que me tienen que traer una nueva caja de piruetas mil colores. Por fa. Es que llevo una semana sin probarlas y tengo síndrome de abstinencia.
-Vale, yo se lo digo, debes de ser a la única que le gustan esas cosas.
-La verdad es que a Marilyn parece gustarle todo lo que el resto del mundo odia. -aclaró su hermana intentando hablar tímidamente.
-Jeje, si soy bastante rara. Pero mi hermana es una buena chica. -siguió la morena dándola un codazo intentando que fuese ella la que se abriese.
- Sí, yo soy la hermana buena, como me suelen decir -dijo Ginger intentando ser natural, pese a que estaba bastante nerviosa.
- Sí, se te nota -musitó Ron, sorprendido del carácter de Ginger, que, a su parecer, era bastante diferente al de su hermana.
Hermione, como veía que la pelirroja quería soltarse, decidió ayudarla a que lo hiciese puesto que parecía costarla, al menos más que a la otra.
- Bueno Ginger, Harry nos ha contado que os habéis conocido en el campo de quidditch.
-Sí, estaba haciendo algunas prácticas antes de la prueba de selección del equipo -contestó Ginger.
-¿Te gusta el quidditch? -inquirió Ron.
-Sí, lo practico desde que era pequeña.
-Vuela bastante bien -corroboró Harry.
-Bueno, aún me falta mucha práctica -dijo Ginger, algo sonrojada pero sonriendo agradecida bajo la atenta mirada de su hermana que, con una sonrisa veía cómo ella se iba abriendo poco a poco. -Como veo que esto va para largo, voy a pedir algo para beber.
-Ya que estás, ¿podrías traer tres cervezas de mantequilla, por favor? ¿Tú quieres una, Ginger? -preguntó Hermione.
-¿Cerveza de mantequilla? Nunca la he probado -confiesa la aludida.
-¿No? ¿Quieres probarla? Te gustará -sugiere Harry.
-Vale, de acuerdo.
-Entonces son cuatro cervezas de mantequilla, ¿verdad? -pregunta Marilyn, a lo que los presentes asienten. -De acuerdo -dice, haciendo ademán de ir hacia la barra del bar.
-¿Y tú qué vas a tomar? -preguntó Ron.
-No sé, ya lo prensaré -contestó la castaña, yendo hacia la barra.
Lo que no sabían los tres chicos es que Marilyn se había ofrecido a ir a por las bebidas expresamente para que su hermana hablara más con ellos, algo que sabía perfectamente la pelirroja, aunque no dijo nada al respecto. Marilyn de todos modos ya encontraría algún entretenimiento en la barra.
- Has dicho que quieres hacer las pruebas para el equipo, ¿en qué puesto te gustaría que te cogieran? -preguntó Ron.
- Pues no sé, en el que se me dé mejor, no lo he pensado -contestó Ginger, pensando.
-Espero que no tengamos que ser rivales, yo también voy a presentarme. -rió el pelirrojo.
-Espero que no. ¿De que quieres jugar tú?
-Guardián.
-Pues intentaré jugar en otro puesto. -comentó ella sonriente.
- Bueno, si entras al equipo, ya veré en qué puesto quedas mejor -responde Harry. Viendo la mirada extrañada de Ginger, le explica. -Es que soy el capitán del equipo.
-Ah, vale. No lo sabía -confiesa la pelirroja casi tan colorada como su pelo.
-No pasa nada, no me gusta ir alardeando de ello.
-Seguro que los dos lo hacéis muy bien. -animó la castaña. -Y si eres mejor guardiana que este, que se fastidie.
-¡Pero bueno! ¡Ten amigas para esto!
-Lo siento ella es una chica, las chicas nos hemos de apoyar mutuamente.
-Esto es un acoso y derribo. -se quejó él en el momento en el que llegó Marilyn con las bebidas.
-Aquí estoy, siento haber tardado tanto.
-Eso digo yo, ¿dónde estabas? -preguntó Gin, mirando a su hermana.
- Había bastante gente delante -contestó ella, mandándole una significativa mirada a su hermana.
-¿Qué te has pedido, Marilyn? -cuestionó curiosa Hermione.
-Café -responde ella, cogiendo su taza y dándole un pequeño sorbo. -¡Uy! Quema…
-¿A estas horas? -inquirió Harry.
-Sí, me da energía.
-¿Más de la que tienes? No lo creo. -habló Ginger, lanzándole una rápida mirada y una sonrisa a su hermana.
-Ya me conoces, hermanita -dijo Marilyn, respondiendo a la sonrisa de su hermana.
Estando ellos conversando, pasa a su lado un chico rubio bastante delgado en medio de otros dos que, yendo así, parecían sus guardaespaldas. El rubio pasó de largo ignorándoles pese a que claramente les había visto e incluso les había regalado una mirada bastante despectiva. Pero uno de sus acompañantes miró de mala manera muy especialmente a Marilyn que notó aquella mirada clavándose en su coronilla. Se giró sobre la silla encontrándose al chico que aquella esa misma mañana la había llamado muñeca.
-¿Te has recuperado ya? -se rió ella en tono jocoso.
-Te parecerá bonito. Vas a pagármelas… -amenazó el chico que parecía un armario junto al otro que desde luego no se quedaba atrás.
-¿Qué vas a hacer? ¿Chivarte a la profe? -siguió burlándose desde su silla.
-No sabes bien con quienes te metes. -bramó el otro.
-Creo que voy a tener que dormir con la luz encendida del miedo que tengo. -ironizó la chica con rostro temerario.
-¡Vosotros dos! -exclamó el rubio que se había adelantado unos metros. -¡¿Os pensáis quedar ahí todo el día?!
Y sin mediar ni una sola palabra más volvieron a flanquear al otro joven. Marilyn les siguió con la mirada y una extraña sonrisa hasta que los tres salieron por la puerta. No por ninguno de los dos que se habían parado a “conversar” amablemente con ella, si no por el tercer acompañante que llevaban.
-Qué monada… -murmuró para si misma para que ninguno de los presentes la oyesen.
-Menudo humor de perros tiene últimamente el señorito. -habló Ron en tono molesto.
-Lo dices como si alguna vez hubiera sido simpático. -puntualizó Hermione.
-Pero tiene razón en que está especialmente raro. Como si ocultase algo. -siguió el moreno.
-Bueno, ya está el otro con sus paranoias. -se quejó la castaña.
-¿Habláis del rubio que acaba de pasar? -preguntó Marilyn con esa sonrisa traviesa que la caracterizaba.
-Sí, es Draco Malfoy es de Slytherin. -informó Hermione.
-La rata más grande de Slytherin. -inquirió el pelirrojo.
-¿De los verdecillos? Ahora que lo dices me suena haberlo visto. -habló la morena sin quitar sus ojos amarillentos de la puerta por la que el aludido había dejado la taberna.
-Marilyn, espero que no estés tramando una de las tuyas. -dijo Ginger en tono firme. -Ya te has metido en muchos problemas con lo de hoy.
-Descuida, no tramo nada. Además esos chicos no me dan miedo.
-Pero lo que da miedo es el castigo que te pondrán los profesores. -indicó el chico de gafas.
-Creo que eso tampoco me asusta. Y ahora cambiemos de tema… -finalizó con media sonrisa.
No podrían decir exactamente cuanto tiempo hablaron ni de cuantos temas. Pero lo que si es cierto es que Ginger se logró sentir por una vez integrada y aceptada. Hasta le parecía que podría llegar a hacerse amiga de esos chicos.
“… pero a veces solo necesitamos un empujón, o codazo, para hacerlo.”
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